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28/11/09

OTRO GOLPETAZO MÁS, ESTA VEZ DE RAFAEL GONZÁLEZ ZUBIETA

LA POLÉMICA DE LOS CANTAMAÑANAS


Resulta que yo ya había enterrado el hacha de guerra con el asunto del denostado Trofeo Manolete y el ninguneo con que los miembros del jurado de dicho premio vienen desde hace dos años castigando al torero cordobés José Luis Moreno, y llega A.Sanz y comienza a atacarme desde la revista “Córdoba Taurina” que edita la Federación Provincial Taurina de Córdoba, acusándome de haberles insultado por llamarles a todo ese grupo de jueces (“sabios del toreo” diría yo) “pandilla de Cantamañanas”. Yo no sé los conocimientos que del idioma español tiene A.Sanz, pero si se los que tengo yo, pues al fin y al cabo llevo mas de treinta años ganándome la vida con mis escritos. Por eso, porque domino mi lengua porque es el instrumento del cual vivo no acuso a nadie, de manera baladí y temeraria, ni de insultar ni calumniar, porque ambos conceptos son iguales y están tipificados en el código penal como un delito de faltas ¿no es cierto?...y yo no soy un delincuente. Soy simplemente un periodista que tiene el privilegio y también la servidumbre de contar lo que ve como un notario y opinar sobre ese asunto, sin considerarme ni más ni menos que nadie.

Como quiero la paz y no la guerra, como deseo cerrar este espinoso capitulo (sobre todo doloroso para el torero José Luis Moreno) sin derramar mas sangre ni enemistarme con nadie le voy a hacer un favor al señor A.Sanz, y le voy a explicar qué entiende el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española por “cantamañanas” para que no confunda mas un calificativo despectivo con un insulto. En la lengua española, un “cantamañanas” es:
“la persona informal, fantasiosa, irresponsable, y que no merece crédito. Persona que habla de lo que no sabe. Soplagaitas, fanfarrón. Un comprometedor, alguien que no actúa según lo que dice. Por ejemplo: el presidente de la comunidad de vecinos de una casa puede ser un cantamañanas, si siempre anda prometiendo mejoras que luego nunca se realizan. Así, a bote pronto, un cantamañanas es alguien que habla de lo que no sabe, pero lo hace con tanto convencimiento que todo el mundo acaba creyéndole”.
Bueno pues ya le vamos aclarando al señor A.Sanz y a los demás miembros del jurado del Trofeo Manolete que los cantamañanas son endémicos en ciertos sectores del esfuerzo humano, tal como puedan ser los toros. Un “cantamañanas” es pues un sabelotodo….Dice el diccionario que un “cantamañanas” es una persona informal, fantasiosa, irresponsable, que no merece crédito. Los hay en todas partes, incluso entre los que mantienen pose de pensadores insignes y grandes profesionales pero que se han quedado en meros “buscones mediáticos”. La fatalidad es que sean poseedores de asientos elevados desde donde enseñar e impartir doctrina. Es una desgracia ver como sujetos reconocidos en algún momento con dignidad casi pontifical, buscan su autoridad y consideración social en función de su presencia mediática: ¡mal termómetro de autoridad para filósofos! Son los cantamañanas seres irreflexivos, tarambanas, insensatos….
Bueno pues todas esas cosas pueden significar “cantamañanas”… según a que situación, circunstancia o hecho lo apliquemos. En resumidas cuentas, una persona falta de crédito y que habla de lo que no sabe, parece lo más acertado en relación a la decisión que ustedes tomaron respecto a José Tomás y a José Luis Moreno. Según veo y aprecio, el señor A.Sanz casi me echa la culpa a mi de que aquel día el coso de los Califas no tuviese ni un cuarto de plaza incluso pone en duda que yo no estuviera allí el día 24 de mayo calificándome con sorna de sabelotodo, de tener una infalibilidad papal y que me salto a la torera….y no se qué historias mas de ciencia y ficción sobre mi profesión de periodista….Le confieso que los argumentos que usted da en su escrito para justificar lo injustificable son un claro insulto a mi inteligencia… y todo porque no soy matador de toros, ni subalterno, ni veterinario especialista en el toro bravo. Le recuerdo al señor A.Sanz que el cronista taurino Joaquín Vidal o el mismo Zabala, o cualquier crítico taurino de la actualidad ni es torero, ni subalterno, ni veterinario… y sin embargo entienden de toros. ¿Qué es lo que me quiere usted decir que yo no entiendo de toros….? Pues dígamelo a la cara….pero sabiendo quien soy yo en materia taurina, que llevo cerca de trece años escribiendo de esta materia en la revista taurina cordobesa La Montera. Sabiendo de mí que he impartido en Córdoba en estos últimos años tres conferencias cuyos títulos son: “Reflexiones y vivencias en torno al currismo” (en la Tertulia Taurina La Montera), “Antropología de la Fiesta desde sus orígenes a nuestros días y su influencia en la sociedad actual” (en el Hotel Gran Capitán invitado por la dirección del citado hotel con motivo de la Feria de Mayo) y “Presencia de la mujer en la Fiesta de los toros” (en la Peña Taurina El Castoreño del Círculo de la Amistad, donde fui presentado por Rafael Salinas), y sepa además que he recorrido media España desde Alicante a Ciudad Real, desde Madrid a Valladolid… dando innumerables conferencias sobre la Fiesta de los Toros porque puedo darlas fundamentado en mi formación cultural, humana y taurina, y porque nada de lo que sé me lo ha regalado nadie ni me ha tocado en la tómbola de los amiguetes... Como le dije antes señor A.Sanz, sus argumentos son lamentables. Para cerrar por mi parte este desagradable asunto, solo decirle que me reitero en mi calificativo hacia el jurado del Trofeo Manolete, porque todos los que formaron parte de él, sufrieron el síndrome del deslumbramiento del rebufo de muerte que envuelve al misterioso José Tomás, un torero diferente y con personalidad, fundamentalmente porque pasa mas tiempo en el aire que con los pies en el suelo….y eso le ocurre por falta de técnica, cosa que en estos momentos le sobra a José Luis Moreno. Y es que este era el segundo año que le negaban este Trofeo a este torero cordobés al que un sector de la afición le está negando injustamente el pan y la sal. Todo esto me recuerda a la lamentable relación que la afición de Córdoba mantuvo con Manuel Rodríguez Manolete cuando aun estaba vivo.
El Trofeo Manolete, señor A.Sanz, tal y como esta concebido, en su gestión y concepción, se ha quedado trasnochado. Este galardón no es como un concurso literario taurino o un concurso de fotografía taurina, en el que participan unos concursantes anónimos y donde obligatoriamente debe de actuar un jurado que delibere sobre todos los trabajos presentados. El Trofeo Manolete juzga la labor de toreros y ganaderos durante la Feria de Mayo de Córdoba. Llegados a este extremo quiero hacer una propuesta a sus organizadores que es abrir este concurso a la participación ciudadana. Abrir estos Trofeos a la afición de Córdoba para que e haga valer su opinión y no sea solo la de diez personas sean del estrato profesional que sean. Las nuevas tecnologías nos permiten muchas posibilidades para la comunicación entre los humanos. La organización del Trofeo Manolete podría crear una página web o un blog solo y exclusivamente para otorgar estos trofeos. Los aficionados podríamos de esta manera votar a los triunfadores de la feria o bien por Internet o bien por SMS o llamando con móvil a un 905, que es una buena manera de ingresar fondos para la financiación de todos los gastos que generan estos galardones. Los votos externos valdrían el 50 % y para el jurado quedaría la potestad sobre el 50% restante. De esta forma se evitarían conflictos y polémicas siempre desagradables y no deseables. En estos momentos el jurado del Trofeo Manolete es todopoderoso, infalible, papal y absolutamente cerrado y anacrónico, antidemocrático y nada participativo. Si no queremos que el año próximo ocurra otro escándalo similar a este, el Ayuntamiento comunista de Córdoba, que es tan democrático y participativo debería de escuchar mi propuesta. Se que no la escucharán porque ha salido de mi. De Rafael González Zubieta “El Zubi”.

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