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6/8/09

FERIA DE SAN JAIME VALENCIA 2009
























Que gran tarde nos regaló el diestro.
Que manera de jugarse la vida.
Que manera de hacernos sentir su toreo.
Que manera de ponernos los pelos de punta.
Que manera de emocionarnos.
Que dos morlacos de Adolfo.
Que pedazo de torero.


Fotos por cortesia de Rafael Mateo Romero.
Pincha en el enlace para ver el video.
www.youtube.com/watch?v=xRuXxhOMeso

ARTICULO DEL PERIODISTA D. JACINTO MAÑAS

A JOSE LUIS MORENO

01/08/2009 JACINTO Mañas
DIARIO CORDOBA

Querido maestro: y digo bien, maestro. He de confesar que escribo cercenando una voluntad que creía inquebrantable. Salvo por alguna dramática ocasión --puedes preguntar al amigo Rafa de la Haba-- prometí no derramar una línea sobre esta fiesta nuestra tan hermosa como insolente. Sabes que renuncié al taurineo , al compadreo de un planeta cada vez más desquiciado.
Aún con la resaca de tu triunfo ante Goliat en Los Califas, pedí media página en blanco para destacar la verdad de tu toreo. Y entonces me venció la vergüenza: una paradoja, ya ves, en esta hoguera mediática de vanidades en la que nos abrasamos a diario. Pero tenía que escribirte, torero. Y Valencia ha sido la razón definitiva. "Nunca una puerta grande fue tan merecida", relata el cronista más exigente.

Ahora, en el minuto de la gloria efímera de dos tardes redondas en plazas de primera, reclamo desde la escasa intimidad del papel un sitio para ti. Aunque sea traicionarte, porque sé que tus legítimas aspiraciones te las ganas a diario ante el toro de la vida que libremente has elegido.
Solo los íntimos recuerdan tu paso por el Bolsín taurino de Ciudad Rodrigo; de las duras novilladas de Azpeitia, de la "tía" de Rocío de la Cámara que te tocó en suerte en Málaga... ¿La recuerdas? ¡Cómo vas a olvidarla! Qué mezcla de sudor y miedo, de pitones astifinos y enfermería, de valor y madurez impropia, de verdad auténtica, sin tapujos. Aquella tarde vino el triunfo incontestable de un mozuelo rubio que se desenvolvía en las entrevistas radiofónicas, ya de vuelta al hotel, con la misma naturalidad que despachaba morlacos de quinientos kilos mientras el resto de la bisoña terna visitaba el hule. Y la puerta grande de La Malagueta, abierta de par en par a una juventud que ofrecía ya la mejor tarjeta de visita para un futuro prometedor. ¡Qué tarde para la memoria, José Luis!

Por entonces, curiosamente, todo eran felicitaciones y parabienes. Después vino la laboriosa briega de un torero en ciernes. La espada te ha privado de una suerte merecida, de un puesto arriba en el escalafón al que tu férrea voluntad todavía no ha renunciado. Porque te has forjado en el empeño diario de mandar en este asunto a golpes de toreo de salón, de tentadero y de la confianza de unos pocos. Solo tú, en la soledad de la dehesa, soñando un mundo de oro y celestes.
No reclamo califatos sin mérito: tertulias vacías de taberna tan poco acostumbrada al silencio. Ni siquiera justicia, más allá de la sentencia dictada por la ola de pañuelos al viento la tarde de marras en Los Califas, y ahora, en Valencia. Mucho menos trofeos antaño prestigiosos, hoy convertidos en meros productos de márketing municipal.

Cuídate. Porque pronto, muy pronto, acudirán los de siempre a contarte cuentos y más cuentos. Y tú, como el poeta, a estos melindres del negocio fácil, a los artistas del figureo que se apuntan siempre a caballo ganador, diles que vienes de muy lejos... que te sabes todos los cuentos.
No entres por uvas. Apriétate los machos. Guarda siempre en la "vitrina de tu corazón" la gran faena de tu vivencia diaria, la continua lidia que te ha hecho tan grande de paisano como cuando te enfundas la taleguilla. Sigue cabal. Y... cuando estés arriba, en el altar pagano de cualquier puerta grande descerrajada, recuerda entre tus dulces lances de verónica y el poderío de tu muleta las inocentes salves a la Virgen que el niño que sabes te ofrece en cada suerte suprema. Dios te guarde, amigo. Y suerte en Madrid, maestro.

* Periodista