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27/9/09

Y EN POZOBLANCO SE DESATÓ LA LOCURA...

CORDOBA CON SU TORERO

Pozoblanco... cinco y media de la tarde... Coso de los Llanos hasta la bandera... Seis cárdenos en los corrales... Moreno de grana y oro...
Pisa el diestro el albero y es recibido con una monumental ovación nada más salir a la plaza, agradeciendo el respetable la gesta del torero ante el acontecimiento taurino del año en Córdoba. Haciendo Moreno el paseillo entre plamas y la afición en pie, coreando torero, torero!...Minuto de silencio rememorando a Paquirri otro año más.

Que tarde señores!!!!. Los allí presentes no lo olvidaremos nunca, para los que no estuvieron; así lo vivimos:

Saltaba el primero al ruedo. Allí estaba José Luis. Magestuoso, observando al burel, abriendose de capote con soberana torería, como sólo sabe hacerlo él. Era el preámbulo de lo que acontecería en el ruedo, porque cuando cogió la muleta, pudimos saborear el arte de un torero. Cómo aguantó los parones del bicho, que no paraba de mirarle los tobillos. Faena importante, enseñándole al toro por donde tenía que ir, tirando en todo momento del morlaco. Soberbio, puro y decidido el torero. Rueda el primero tras pinchazo y estocada; una oreja.

En el segundo, Pozoblanco se volvió loco, el mejor toreo de capote surgió magistralmente de las manos del Maestro, ejecutando su buen hacer a cámara lenta. Con la muleta llegó la apoteosis. Con qué regusto y torería llevaba embarcado al cárdeno. Toreo largo, qué temple brotó de sus manos. El arte personificado, el toreo ortodoxo; el de antes, el toreo puro que ya no se ve, solo cuando el protagonista eres tú; JOSE LUIS MORENO. Qué gran toro y qué gran torero. Media estocada en su sitio y dos descabellos; otra oreja.

Salta al redondel el tercero de la tarde, la oveja negra del encierro, flojo aunque noblote. El Maestro no lo dejó, lo cuidó hasta el final. Con este ejemplar se metió más en los terrenos del victorino y se jugó los muslos porque el astado se iba quedando muy paradito y acusaba la flojedad, por este mismo motivo ejecutó la lidia con la muleta altita para evitar la caida de la res. Pinchazo, pinchazo hondo y tres descabellos; ovación tras aviso.

El cuarto salió con brío, mirando para todos sitios y enterándose de donde estaba. Apretaba en la embestida. Moreno se lo llevó hasta el grifo a ver si se paraba. Entró tres veces al caballo, derribando al picador en el primer puyazo. Con la muleta brotó el toreo de mano baja, largo y hondo. El toreo serio del bueno, el de la verdad y la verguenza torera. Qué arte Maestro, cómo te hiciste con el toro, cómo le fuiste robando uno a uno los pases. Faena de enjundia la ejecutada al cuarto. Pinchazo y estocada; dos orejas.

No hay quinto malo, eso es un dicho: lo recibió Moreno con mucha torería. Qué elegante Maestro. Otra vez tu capote nos ponía el bello de punta. Otra vez tu muleta nos emocionaba y es que ya manaba otra vez el toreo de la casa, ante la alimaña del encierro, que no tenía guasa "ni na de na". Un toro reservón, que pegaba hachazos por los dos pitones. El León del Valle estuvo con él cumbre en una faena de tu o yo. Y fue el Maestro, torero grande. Lo templó con la derecha y le pegó hondos naturales, ligando la embestida, aguantándolo una y otra vez. Estoconazo; otras dos orejas.

El que cerraba paza, un toro bravo y noble, nos trajo el toreo más sereno de la tarde. Moreno ya se había emborrachado de toro. Lo citaba de frente con la muleta plana y mano muy baja, regalándonos una senscional tanda con la mano derecha, alargando la embestida hasta el infinito. Se pasó los trates a la zurda y cuando la emoción aún no se había ido del tendido, el bello ya lo teníamos otra vez de punta, presenciando los trazos de los naturales que recetó el MAESTRO MORENO a este cáderno, Herrero de nombre, con empaque y enjundia torera. Media y tres descabellos; ovación.

La plaza reventó entre gritos de TORERO TORERO TORERO. Moreno fue alzado a hombos junto al mayoral.Y para ellos se abrió la Puerta del Gallo.

Así se fue la tarde. Tarde histórica para los cordobeses. Tarde de emociones. Tarde de gloria para un MAESTRO GRANDE. Esperemos tenga la repercusión que se merece.
Se acabó lo que se daba, en nuestro recuerdo dejas tu toreo, tu arte y tu verguenza torera.
Con las ganas de pitarte se quedaron los cuatro gilipollas de turno, que fueron a sabotear la tarde; que Córdoba es muy chica y los chismes nos llegan pronto. Ayer nos pusiste a toda la afición de acuerdo; porque hasta el que iba a pitarte, terminó aplaudiendo.

Por cierto en esta tampoco vi a Marcelino Ferrero. Supongo que de la temporada taurina hablará de oidas.

¡¡¡ENHORABUENA MAESTRO !!!
ESE ES EL CAMINO