VISITA LA WEB OFICIAL DE JOSÉ LUIS MORENO

31/5/10

CÓRDOBA TAURINA. SALVADOR GIMÉNEZ

JOSE LUIS MORENO...SIN PALABRAS

GANADERIA: Cinco toros de Juan Pedro Domecq, terciados de presentación, descastados, sin fuerza y sin raza. Un toro de Torrestrella (5º bis), correctamente presentado, noble y con clase.

TOREROS: Manuel Díaz “EL CORDOBÉS” (azul y oro). Pinchazo echándose el toro (ovación con saludos) y estocada fácil (ovación con protestas al saludar).
JOSE LUIS MORENO (grana y oro). Metisaca y estocada trasera (ovación con saludos tras petición) y dos pinchazos, otro hondo, media estocada defectuosa y dos descabellos (vuelta al ruedo tras aviso)
David Fandila “EL FANDI” (verde manzana y oro). Estocada (oreja) y estocada (oreja).

INCIDENCIAS: Plaza de toros de Córdoba. 7ª de abono. Media entrada en tarde soleada y bochornosa de temperatura. Destacó Rafael Figuerola en dos buenos pares al quinto y Juan de los Reyes en la brega al mismo toro. El quinto de la tarde fue devuelto a los corrales y tras 40’ de brega de una pésima parada de mansos, fue estoqueado por José Luis Moreno.


Salvador Giménez


Transcurría la tarde plomiza y aburrida. Los toros artistas que cría Juan Pedro Domecq, volvían a dar al traste con el espectáculo. ¿Cabrá más falta de raza? Sosos, parados y para colmo aburriéndose. El primero hasta tuvo la osadía de echarse tras un pinchazo. Toros como las gaseosas antiguas, aquellas que se fabricaban en las industrias caseras de nuestros pueblos. Recién abiertas, con fuerza y dulces. Luego cuando esa fuerza inicial se pasaba, allí no había más que agua con un sabor raro. A estos toros de hoy les pasa igual. Salen que parece que se van a comer el mundo y se apagan poco a poco hasta quedar como almas bovinas en pena. Pena le debe de dar a su criador lo que ha hecho con una ganadería brava. Tanto ha querido dulcificarla que la ha vuelto tonta perdida, y lo que es peor, sin raza ni casta brava. Quedado ha dicho. Pasaba la tarde sin más. Gris, solo rota por una faena compuesta de José Luis Moreno al segundo de la tarde. Faena de tiempos muertos y tandas cortas para que el de ‘domecq’ no se aburriera. Faena para la que se pidió la oreja porque tuvo plasticidad y buen toreo cuando el toro lo permitió. Luego El Fandi cortó una muy barata. El de Granada estuvo ramplón y vulgar, pero vendió muy bien a los tendidos de la solana unas tandas de mantazos insufribles y como la fiesta, aún sigue siendo democrática, la presidencia le concedió una oreja propia de un bazar oriental. Por allí anduvo también Manuel Díaz “El Cordobés”, al que el público le tiene un cariño especial en recuerdos de sus primeros años en el mundo del toro. Hizo lo que sabe y poco más. Pero llegó el quinto toro. Moreno lo recibió con suaves lances y el animal no se descolgó nunca. Embestía en línea recta y tras perder las manos en un par de ocasiones, el pañuelo verde asomó por la baranda del palco. Mitin del cabestraje y la tarde pareció derrumbarse definitivamente. Salió el sobrero de Torrestrella y allí sucedió lo que nadie esperaba. El T-O-R-E-O se derramó sobre el dorado albero de la maltratada plaza de toros cordobesa. ¡¡Que faena!! José Luis Moreno se abandonó y cuajo un trasteo sublime, majestuoso, rotundo, macizo….sin palabras. Haría falta una pluma florida como la de Pío Baroja, que retrató Córdoba y sus gentes como pocos, o la más cercana de Antonio Gala, para contar esa obra de arte que José Luis Moreno, un torero ninguneado por los taurinos y las grandes empresas, ha inmortalizado en Los Califas.
Faena rotunda de principio a fin. Qué manera de concebir los muletazos, pura, muy pura. Con templanza, dando al toro lo que pedía a cada momento. El toreo fundamental. Cargada la suerte, toreando con todo el cuerpo, meciendo los engaños con elegancia, rematando los muletazos atrás de la cadera, de arriba abajo. Sin trampa ni cartón. He visto torear a grandes figuras del torero. Desde la reaparición de Luis Miguel en los primeros años de los setenta, hasta la figura actual de José Tomás. Pero he de confesar que jamás he visto torear como a José Luis Moreno en Los Califas. Sin lugar a dudas, una faena de época. Moreno ha escrito una página de oro en los anales del toreo de Córdoba. Lástima el fallo a espadas que le ha impedido redondear la obra de arte. Lástima. Pero el toreo derrochado por el espada cordobés, por sí solo, ha quedado grabado en la retina de todos los que hemos tenido la suerte de estar allí, para vivirlo y para contarlo. Cuando el público salía de los toros, por la Gran Vía Parque había un aroma poco habitual. Un aroma que hacía que la gente se relajara, se abandonara en el recuerdo. Ese aroma que inundó el Bulevar de la Gran Via Parque, era el de la TORERIA que se había derramado sobre la arena del Coso de Los Califas por un elegido por las musas de la tauromaquia, JOSE LUIS MORENO. Olé¡¡¡¡¡