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12/10/09

DOMINGO DE TOROS EN EL COSO MONTOREÑO 11/10/09

Llegó el día del reto, del duelo. Pero ni hubo reto, ni hubo duelo en el redondel. Vimos a dos figurones en el albero muy por encima de las posibilidades del ganado, que a mi particularmente me pareció pequeño; será la costumbre de ver otros encastes.

Se registraron tres cuartos de entrada y mitad del otro cuarto en tarde agradable.

Al capote del segundo de la tarde, primero de su lote, José Luís nos volvía a entusiasmar. Con qué temple llevaba a la res, cómo le fue enseñando los caminos de la embestida. Bellos lances de recibo. Toreo de enjundia, hondo y lento a la verónica rematado con una preciosa media en los mismísimos medios del coqueto coso montoreño.
Con la muleta surgieron los mejores naturales de la tarde; marca de la casa y con la derecha nos volvió a mostrar un toreo con sello único. Siempre dándole el pecho, conjugándose así toro y torero. Lástima que pinchara en dos ocasiones, en todo lo alto y sin soltar el estoque, doblando el de Hermanos García Jiménez, al tercer encuentro al volapié. Faena seria y profunda, que quedó en una oreja; pudiendo haber cortado el rabo.


El segundo de su lote, quinto de la tarde, fue un toro rajado desde el primer momento. De hecho fue pitado en el arrastre. No tenía buen son. Le pegó cuatro verónicas de bella firma, rematadas con una media muy torera. Brindó el Maestro la muerte de este quinto a Finito: Se apunta un nuevo tanto.- "PREMIO AL DETALLE".
Y se fue con la franela en busca de un toro muy rajado refugiado en tablas. Desde las tablas se lo llevó magistralmente  hasta los medios, donde ejecutó la faena más completa y más importante de la tarde. Nos demostró que por el izquierdo el toro no servía nada más que para lo que hizo; levantarle los pies del suelo en dos ocasiones. Porque el maestro, se jugó una vez más los muslos. Basó su faena sobre el pitón derecho; sacando agua de un pozo seco y la plaza en pie, a voz en grito de TORERO TORERO. Rubricó esta gran faena de una soberbia estocada. Dos orejas.

Decir que salí de la plaza entusiasmada por el derroche de arte derramado por Moreno. Maestro de maestros. Otra tarde  de valor a raudales, arte, gusto y verguenza torera, la que ofreció el diestro cordobés a la afición montoreña, a las numerosas personas que vinieron a verlo desde Madrid y a todos los que por tí nos desplazamos hasta Montoro.